OPINIÓN

El ave Fénix


Pablo Javkin es el intendente electo de la ciudad de Rosario. A partir del 10 de diciembre gobernará el distrito más grande de la provincia y la segunda ciudad del país. Contra viento y marea, en dos meses se cargó al socialismo en la interna y se llevó por delante a la ola del peronismo. Supo reinventarse después de un fatídico 2017 y tiene en sus manos el resurgimiento o no del Frente Progresista tras la derrota provincial.

Javkin parecía un romántico, casi un loco. Cuando empezó su empresa de ser intendente después de haber quedado tercero en las elecciones legislativas de hace dos años nadie jugaba un solo peso por él. Empezó caminando, de a poco, las instituciones y los barrios para hacer lo que más sabe: empatizar con la ciudadanía.

Así, sin grandes inversiones, ganó una interna contra Irizar y todo el aparato del Partido Socialista, y desde ahí se posicionó como el favorito para comandar el Palacio de los Leones. Pero no tuvo menos escollos que hasta entonces.

La ola peronista a nivel nacional, la unidad en Santa Fe provincia y Rosario del PJ, hizo que se le haga cuesta arriba también las generales. De hecho, los números son elocuentes: ganó por 1 punto y medio y no le sobró nada. Pero entendiendo el contexto, salvó las papas y sostuvo el bastión histórico de la ciudad para el progresismo.

Se pegó poco a la agenda oficial de inauguraciones, no hizo grandes cambios en las cartelerías de vía pública y mantuvo la austeridad como eje de campaña. Un libro con propuestas, la grulla de papel y un romanticismo rosarino que supo conquistar a propios y extraños. Ganó a lo Javkin.

En la construcción del poder local, ya se habla de las posibilidades de negociaciones de secretarías y tiene un menú amplio para elegir aliados después de la derrota del Frente Progresista en la provincia de Santa Fe. Muchos están libres con el pase en su poder, pero seguramente priorizará a los fieles que lo acompañan desde que era un adolescente y le pusieron la estructura para esta victoria épica.

Más allá de que el frente político es el mismo, seguramente habrá un resurgir del FPCyS porque Javkin es de bases radicales, tiene otras formas y hasta supo enfrentarse a los poderes de turno a pesar de sentirse parte de un mismo armado. Y después de ser la cara de la derrota en aquella interna en la que cosechó 8 %, representando a la peor elección de la historia del espacio, terminó siendo el que garantizó la hegemonía en Rosario.

Casi como en el mito del Ave Fénix, supo renacer entre sus propias cenizas y convertir su sueño en realidad. Siempre, desde su militancia en el colegio secundario, supo que alguna vez iba a gobernar esta ciudad y lo cumplió. Esa perseverancia, también, es la que lo dejó competitivo después de aquella derrota en 2017 y que hoy pueda cantar victoria.

También puede llegar a convertirse en el Ave Fénix del Frente Progresista, desmantelado después de los resultados electorales de este domingo. Depende de él mismo y de poder hacer valer su impronta en los próximos cuatro años.