Juicio a Los Monos

¿De qué se ríen?

Los acusados empiezan a mostrar sus cartas.

Por Agustin Shcoler

miércoles 22 de noviembre, 2017

Juicio a "Los Monos"

Foto: Franco Trovato Fuoco

Los fiscales pidieron penas superlativas para ellos y Los Monos sonríen. Los políticos presionan a la Justicia para que se lleven un castigo aleccionador y ellos graban videos desde la cárcel cuestionando funcionarios. El Poder Judicial y el Servicio Penitenciario exige que duerman en los calabozos de los nuevos tribunales y ellos pasan las noches en el penal de Piñero, donde son los dueños de  uno de los pabellones. Los Monos están decididos a cuestionar hasta el menor detalle del juicio que pretender dejarlos el resto de sus vidas tras las rejas y, en off, aseguran tener muchos argumentos para estar tranquilos.

Ayer a la mañana, cuando corrían los minutos y los presuntos cabecillas de Los Monos se negaban a salir a la sala de audiencias, muchos viejos investigadores, con un poco de bronca y un poco de gracias, sonreían confirmando sus sospechas: los muchachos de La Granada y sus defensores habían puesto en práctica su estrategia del desgaste.

Fue el adelanto de una práctica política y jurídica que se desarrollará durante el juicio. Los abogados de la banda tienen decidido cuestionar y embarrar todas y cada una de las pruebas y determinaciones que tomen los jueces y los fiscales. Pondrán en duda las certezas. Cuestionarán lo incuestionable y amenazarán con contar todo lo que saben.

Los Monos se ríen porque tienen a los mejores abogados, que saltan sin red en los huecos del sistema penal. Especialistas que saben cómo y cuándo mostrar las cartas marcadas.

Los Monos están jugados y tal vez juzgados; pero desde un bar de la peatonal y desde las oficinas de algunos ministerios hay hombres de corbata o uniforme nerviosos, esperando que los cabecillas de la banda más célebre de la ciudad se queden callados. Porque cuando la bala se incrusta en el cuerpo de la víctima la sangre brota en todas las direcciones y las gotas rojas no manchan solo al pistolero.

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