opinión

Crónica del conflicto policial en Rosario desde adentro

Por José Luis Juárez


Por José Luis Juárez

Un grupo de autoconvocados denominado Asociación Familia Azul desde las 08.30 del miércoles 9 de septiembre inició una protesta en reclamo de mejoras salariales y condiciones en el trabajo policial diario mediante una convocatoria pacífica en el ingreso a la Jefatura de Policía de la Unidad Regional II de Rosario, de calle Ovidio Lagos 5250.

Tras la convocatoria de aproximadamente 200 personas entre familiares de policías y personal retirado fueron representados por los abogados Evelyn Andrezzoni (hija de un alto jefe policial retirado) y el penalista Beduret, quienes  presentaron un petitorio con 11 puntos de un reclamo, que abarca desde la mejora salarial (piden 66.000 pesos de bolsillo ); blanqueo de las sumas no remunerativas e incluidas al sueldo básico; actualización de los valores en servicio de policía adicional y horas Opse (obra social); inclusión plan de vivienda policial; suministro de elementos para trabajar en los controles de calle en la prevención del Covid-19, entre otros.

El Petitorio fue recibido la subjefa de la U.R II Jorgelina Llopart, no así por la jefa de Policía de la Provincia Emilse Chimenti; mucho menos por el Jefe de la U.RlI y ni hablar del Ministro de Seguridad, Marcelo Sain. Acción esta que fue tomada por la mayoría del personal policial como un gesto despectivo del citado líder de la cartera hacia la institución.

A las 16.00 del miércoles Sain dio a conocer en conferencia de prensa las propuestas salariales consistentes en sumas no remunerativas logradas para el personal del Estado santafesino y otros que abarcan a parte de los policías -solo los operativos -, además de aumentar un 30% las horas Ospe, es decir, de 99 pesos que valen hoy, a 129.

Las ofertas oficiales cayeron muy mal al personal policial, lo mismo que algunas declaraciones posteriores realizadas a medios de Santa Fe donde Sain menospreciaba el reclamo y ofendía a la Institución. Eso generó que a las 20.00 del agitado miércoles los convocados bloquearan los accesos a la Jefatura de Policía permitiendo el ingreso de móviles del tercio de día, pero no la salida del tercio nocturno. De este modo, los pocos móviles que pudieron salir a través del portón por Avenida Francia hicieron los relevos en zona de patrullaje asignada y la mayor parte en Ovidio Lagos al 3900, donde se encuentra la estación de servicios Puma, en la que las unidades habitualmente cargan combustible.

Después del bloqueo de accesos a la Jefatura se cortó el tránsito vehicular de Ovidio Lagos que permaneció de esa forma hasta avanzada la madrugada. El jueves la Jefatura de Policía seguía sitiada por los manifestantes a pesar que en reiteradas veces la jefa Chimenti intentó destrabar la salida de móviles, aunque sin éxito por la postura de los reclamantes, pero, además, por la falta de consenso de la flamante líder con el personal subalterno.

En todo momento el reclamo fue llevado a cabo por efectivos policiales en franco de servicio, familiares y retirados de la fuerza en su -casi total- mayoría de baja jerarquía, teniendo en cuenta que el 90 % de la planta del personal policial de Santa Fe se encuentra compuesto por efectivos de menos de 10 años de antigüedad. Por ende, los sueldos son bajos: oscilan entre 35.000 a 40.000 pesos, a lo cual obligadamente deben sumar horas por servicio adicional u Ospe para lograr un salario más o menos digno.

En la mañana de este jueves, el ministro de Seguridad volvió a la carga haciendo declaraciones en medios radiales de la ciudad, donde, entre otras cosas, acusó a abogados del fuero local de aprovechar el conflicto para fines políticos, pero lo más grave fue cuando trató a los efectivos que exigen recomposiciones salariales como “cachivaches”. Sus palabras enardecieron los ánimos continuando los efectivos policiales, familiares y retirados con el acampe frente a la Jefatura de Policía con el reclamo salarial, rechazando de llano las propuestas del Gobierno, con la convicción de seguir con sus medidas de protesta bloqueando el ingreso y egreso de móviles del edificio.

La medida no es autoacuartelamiento; es un reclamo con policías fuera de sus horarios de servicios que permanecen en el lugar hasta la hora de tomar turno en sus destinos. Por todo eso, no se interrumpe de ninguna forma el servicio policial.

De todas formas, la realidad policial marca hoy que del total de 100 móviles afectados al servicio, 70 realizan funciones de custodias fijadas en domicilios de personas cuya vida fue patentada, funcionarios y magistrados. Los 30 restantes, más algunos de comisarías (no todos) y los que se suman por horas Ospe ( horas extras pagadas por el Gobierno) son los que salen a la calle. El resto del parque automotor de la Unidad Regional se encuentra en reparaciones con la salvedad que no hay repuestos para ello.

Hace momentos al reclamo de la Policía de Rosario, se sumó en las mismas condiciones la ciudad de Santa Fe, cuya protesta fue llevada a las puertas del Ministerio de Seguridad en la capital provincial. Las próximas horas serán cruciales para la negociación o el diálogo que pueda surgir por parte del Gobierno para destrabar el conflicto.