PERDIÓ LA MAGIA, CONSERVA EL DINERO

Copperfield ganó la demanda pero debió revelar su más famoso truco

Un británico salió herido en un show y llevó a juicio al ilusionista.

Redacción Rosario Nuestro

miércoles 30 de mayo, 2018

El británico Gavin Cox demandó al famoso ilusionista David Copperfield y lo obligó a revelar uno de sus trucos más preciados. El hombre asistió al show en Las Vegas y participó en uno de los números estrella del más famoso mago, pero todo terminó mal cuando sufrió una lesión en el medio del acto. Un jurado de Nevada sentenció que el ilusionista fue negligente en la puesta en escena del truco Lucky 13, pero no fue responsable de las heridas que sufrió Cox durante el espectáculo. El denunciante pedía casi 400.000 euros de indemnización. 

Por la demanda judicial, Copperfield se vio obligado a revelar uno de sus más preciados trucos. Un número titulado “Lucky 13que lo largo de su carrera participaron más de 55 mil voluntarios. En aquella ocasión el ilusionista hizo subir al escenario a trece personas -entre ellas Cox- para hacerlas desaparecer “mágicamente” y que reaparezcan en la otra punta del MGM Gran Las Vegas, detrás de las butacas de los espectadores.

Pero algo salió mal. ¿Qué paso? Una vez que las personas eran perdidas de vista detrás de la cortina, los voluntarios, guiados por un asistente, debían pasar por oscuros pasadizos y pasillos velozmente, transitando por una pendiente y una zona empolvada donde había escombros de construcción. El objetivo era que le diera tiempo al ilusionista de presentarlos en el otro costado del lugar. Durante el trayecto a oscuras, Cox tropezó y se dislocó el hombro.

Cox realizó la demanda con el apoyo de su esposa Minh-Hahn Cox y llevó a juicio al ilusionista. Denuncia que su herida en el hombro se convirtió en un dolor crónico que finalmente derivó en una lesión cerebral. Y acusó que debió gastar más de 400 mil dólares en servicios médicos.

Benedict Morelli, abogado defensor de Cox, declaró que el recorrido “se trató de una carrera de obstáculos” y puso en duda si el equipo de producción constató antes de seleccionar a los voluntarios, la condición física de las personas del público elegidas para formar parte del acto, o si la vestimenta y el calzado eran apropiados.

A raíz de todas las acusaciones, Copperfield debió contar ante la justicia penal los entretelones de uno de los trucos que más ha caracterizado al famoso ilusionista. Este miércoles salió favorecido en la sentencia y perdió su truco, pero no su dinero.

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