Cómo diferenciar el hambre física de la emocional

Mientras una se calma con cualquier alimento la otra está asociada a las emociones y dietas restrictivas. Sus principales características.

Por Gimena Rubolino

viernes 5 de octubre, 2018

Especialistas en nutrición advierten que existen dos tipos de hambre: la física y la emocional. La diferencia principal entre ambos tipos de hambre es que el real es fisiológico y la emocional psicológico.

El hambre real se produce cuando el organismo detecta un déficit de energía y nutrientes, mientras que el emocional puede presentar varias causas.

A continuación sus principales  diferencias:

Hambre real:

  • Aparece de a poco.
  • Se calma con cualquier alimento.
  • Puede esperar.
  • Dejas de comer al estar satisfecho.
  • Te sentís bien al terminar de comer.

Hambre emocional:

  • Aparece de repente.
  • Se calma con un alimento específico.
  • No puede esperar.
  • No dejás de comer al estar satisfecho.
  • Te sentís mal al terminar de comer.

La especialista en nutrición Estefanía Beltrami, autora de “Basta de Dietas” detalla las causas por las que se puede tener hambre emocional:

  1. Desorganización: cuando salteamos una o varias de las cuatro comidas principales nuestra alimentación se desorganiza. Como resultado, nunca quedamos satisfechos por lo que empezamos a acumular hambre y ansiedad. Esto puede generar el picoteo y atracones.
  2. Dietas: someten a nuestro organismo a un déficit de energía permanente que genera mareos, mal humor, dolor de cabeza, irritabilidad, etc. Finalmente cuando nos damos cuenta que la dieta es insostenible decidimos abandonarla y revertir esa situación con comida.
  3. Emociones: Ante un enojo o frustración con alguna persona o situación la comida suele ser una forma de descargarse.
  4. Placer: la restricción aumenta el deseo. Si bien tenemos que tratar de que lo que comamos la mayor parte del tiempo sea saludable, podemos consumir lo que querramos siempre y cuando moderemos la porción. No está mal darse un gusto, dado que no hacerlo puede provocar atracones y desórdenes alimentarios.

 

 

 

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