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Cigarrillo electrónico: por qué está prohibido en Argentina

El caso de Felipe Pettinato, quien debió ser internado por quemaduras tras la explosión del controversial elemento, reavivó la discusión, que se viene dando desde hace tiempo a nivel mundial.

Redacción Rosario Nuestro

lunes 8 de abril, 2019

El caso de Felipe Pettinato, el hijo de Roberto Pettinato, a quien debieron internar de urgencia tras haberle explotado un cigarrillo electrónico, reavivó las dudas en torno al uso del elemento, elegido por muchos a la hora de dejar de fumar. El cigarrillo electrónico está prohibido en la Argentina desde 2011. Sin embargo, sigue siendo utilizado en el país.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) prohibió la importación, distribución y comercialización del cigarrillo electrónico en Argentina en 2011, medida que ratificó en 2016. La decisión se debió a diversos factores.

De acuerdo a datos suministrados por el Ministerio de Salud de la Nación, “el cigarrillo electrónico se asemeja al tradicional en su fisonomía aunque funciona mecánicamente y con distintas sustancias. Está constituido por 3 elementos: una batería, un atomizador y un cartucho”. Según trascendió, lo que provocó las quemaduras a Pettinato fue la explosión de una de las baterías, un hecho que ya se registró en otros casos.

Siguiendo a la misma fuente, “el vapor que liberan estos dispositivos no es inocuo porque contiene nicotina y otros químicos tóxicos y cancerígenos”. De este modo, su reemplazo por el cigarrillo industrial no es seguro dado que acarrea riesgos similares para la salud.

Consecuencias para la salud

El último informe de la Organización Mundial de la Salud indica que el valor que liberan los cigarrillos electrónicos no es tan inocuo como sugiere, a pesar de que los fabricantes aseguran que son menos perjudiciales que los tradicionales.

Las consecuencias negativas se deben a que dichos dispositivos contienen nicotina, propilenglicol, formaldehido, entre otros químicos tóxicos y cancerígenos.  No obstante, todavía no hay evidencia suficiente sobre los efectos adversos que puedan tener a largo plazo, pero es probable que los efectos sean los mismos asociados con el consumo de un cigarrillo común.

 

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