¿Cerveza después del deporte?

Un estudio desarrollado en la Universidad de Granada demostró que, luego de realizar actividad física, el consumo moderado de cerveza es tan efectivo como el de agua.

Por Gimena Rubolino

miércoles 15 de noviembre, 2017

La investigación proveniente de una tesis doctoral desarrollada por Mónica Sofía Cervantes Borunda y avalada por el Dr Manuel J Castillo Garzón, catedrático del Depto. de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, manifestó que, en personas habituadas a su consumo, un aporte de hasta 660 ml de cerveza durante dos horas posteriores al ejercicio es tan efectivo como el de agua.

La cerveza es producto de la fermentación de una mezcla de agua, cebada y otros cereales, y lúpulo. El nivel de alcohol de la cerveza es bajo (entre 4% y 6,5% de su volumen) y puede ser un aporte significativo para el deportista, no sólo de agua, sino también de vitaminas del grupo B, fibra y minerales (magnesio, calcio, fósforo y potasio). Además, al igual que las bebidas isotónicas, la cerveza posee carbohidratos complejos como la maltodextrina (una mezcla de polímeros de glucosa que aparecen como resultado de la hidrólisis del almidón o la fécula) que, por su lenta absorción, facilitan una adecuada hidratación.

Deportistas que ejercitan a más de 30 grados de temperatura,  en una carrera de duración promedio pueden llegar a perder hasta 2 litros de líquidos, que corresponden a más de 2% de pérdida del peso corporal total. En esta deshidratación moderada, la cerveza tiene un efecto refrescante y un poder mitigador de la sed que entusiasma al deportista facilitando su rehidratación.

Los efectos rehidratantes de la cerveza están también en la cerveza sin alcohol que, por otra parte, se puede consumir sin restricciones.

 

 

 

 

 

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