opinión

Central y Newell’s, en el mismo pelotón 

viernes 26 de enero, 2018

El regreso de la Superliga deja atrás uno de los mercados más movidos de los últimos tiempos. Como nunca quedó marcada la grieta entre los grandes, que gastaron más de 40 millones de dólares  y se reforzaron con nombres de peso, y el resto de los equipos, los que transitaron con austeridad e ingenio este receso. ¿Dónde están parados los clubes rosarinos y qué expectativas generan para el próximo semestre?

A esta altura, seria redundante seguir exponiendo o analizando los pases que despertaron la atención de propios y extraños en los últimos 45 días. Ya todo el mundo sabe que Tevez volvió a Boca, que River compró a Pratto y Armani, que Independiente hizo incontables ofertas millonarias y concretó varias de ellas o que el Racing de Coudet se armó con los clásicos pedidos del Chacho y el regreso del siempre polémico Centurión.

A partir de las nuevas licencias y el levantamiento de viejas restricciones, quedan a la vista de todos las intenciones de quiénes gobiernan el fútbol nacional.  Las diferencias se acrecentaron y expusieron aún más en un verano en el cual se habló de fútbol (en realidad, de negocios y números) mucho más que lo que se jugó.

Dentro de este contexto, el futuro de los equipos rosarinos transita por la incertidumbre. Presionados por los logros históricos pero conviviendo con presentes lejanos y disimiles, Newell’s y Central quedaron muy lejos de las luces de la Superliga.

El aliciente, en un semestre que los tiene corriendo desde muy atrás en el torneo local, está en el plano internacional y una nueva participación en Copa Sudamericana. Al margen de las diferencias de presupuesto o estructura que saltan a la vista, el enfoque a realizar una vez cerrado el mercado está en otro lado. Ya quedaron atrás las horas de protagonismo para dirigentes y representantes, ahora empiezan a hablar los jugadores y lo tienen que hacer en el lugar dónde más saben.

Todos los frentes abiertos

El año 2017 no será recordado como uno más en la historia rojinegra. De pelear el campeonato al desmantelamiento del plantel y la salida de los ídolos, dentro de una profunda crisis económica e institucional, donde siempre sobraron las situaciones bizarras e insólitas. No es normal lo que le pasó ni lo que está sucediendo en Newell’s.

Sin embargo, como muchas veces sucede, el  andar deportivo de la institución termina maquillando, escondiendo o exponiendo los descalabros dirigenciales. Y, en pos de que las victorias futbolísticas “salvadoras” aparezcan, hay trabajo por hacer.

Consiente de este panorama, Llop aclaró que los jugadores que llegaron son “reemplazos, no refuerzos”. Sí de por si el plantel fue corto para la primer parte del campeonato, ahora queda mucho más expuesta la falta de recambio y las escasas variantes a la vista.

Hernán Bernardello (Montreal Impact), Denis Rodríguez (volvió de River) y Fabricio Fontanini (O’Higgins) son las caras nuevas, que aguardan las habilitaciones para debutar. Además fueron inscriptos Nazareno Solís (Huracán), Fernando Evangelista (libre de Boca) y Lautaro Rinaldi (Brescia, Italia), gestiones que tratarán de cerrarse para cubrir los puestos de lateral por izquierda y delantero que tanto pidió el entrenador.

Esos “huecos” se provocaron antes las salidas de Mauro Guevgeozián (rescindió y se fue a Belgrano), Franco Escobar (Atlanta United), Nehuén Paz (fue vendido a Bologna, que lo puede ceder a Lanús), Mauricio Tevez (Instituto), Jalil Elías (Godoy Cruz) y Milton Valenzuela (Colombus Crew).  Controlado de cerca por la justicia y prácticamente sin recursos económicos para negociar, está claro que la balanza deportiva luego del receso, en la previa, a Llop le da negativo.

En el terreno netamente futbolístico, el Chocho parece tener menos que antes. La salida de Paz y Valenzuela (50 por ciento de la defensa titular) lo obligan a retocar atrás. Además perdió la primera pieza de recambio para el centrodelantero y se desprendió de un comodín en la última línea (Escobar).

Con menos recursos que antes, sin mejorar lo que ya tenía y con la incógnita sobre los que llegaron para cubrir las ausencias. No quedó conforme el entrenador, hasta ahora, con las gestiones y no dudo en expresarlo. Lo único a destacar parece ser la vuelta de Denis Rodriguez, aunque el escaso rodaje en los últimos dos años abre un signo de interrogación sobre su presente.

En este contexto, de urgencia, necesidades y austeridad, los juveniles del club seguramente tendrán rodaje. Tal como sucedió en el primer semestre del torneo, Llop está obligado a mirar la cantera, no sólo para buscar recambio sino directamente para encontrar primeras alternativas.

Lo positivo en este mercado parece estar, después de mucho tiempo, en las ventas al extranjero que se pudieron cerrar. Newell’s lo necesitaba y la demora de las mismas, entre otros factores, ocasionó este inestable presente. Ahora, con algo más de oxigeno, será responsabilidad de los dirigentes de turno tratar de sacar el barco a flote y evitar el naufragio.

En tanto, dentro del campo de juego todo dependerá de un plantel con escasos referentes y jerarquía, varias promesas y un entrenador que por momentos queda luchando solo contra todos.

Obligado a mirar para abajo

Después de varios mercados en los cuales gastó cifras considerables, el receso de Central no tuvo grandes movimientos ni erogaciones. La llegada de Ortigoza, nombre propio de jerarquía, parece haber perdido algo de brillo por los últimos seis meses en Olimpia mientras que el colombiano Oscar Cabezas es una verdadera incógnita.

Si bien desde que comenzó el receso los dirigentes se mostraron cautos y medidos al hablar de número de refuerzos o importancia de los mismos, las altas no colmaron las expectativas de los hinchas. En el último año y medio Central cambio casi por completo el plantel, perdiendo por ventas o salidas forzadas los mejores valores. Salvo casos excepcionales, los que arribaron no estuvieron a la altura.

Justamente, las bajas de este receso casi en su totalidad son refuerzos que no funcionaron: Santiago Romero (rescindió y regresó a Nacional), Gustavo Colman (rescindió), Marco Torsiglieri (Velez), José Leguizamon (Olimpia) y Diego Rodríguez (JEF United Ichihara Chiba de Japón).  También se fue Jonás Aguirre, quien había vuelto de un préstamo y pasó a Belgrano.

Ante la escasa efectividad de refuerzos acertados en los últimos mercados y el número creciente de nombres que se van de la institución, el recambio quedó casi en exclusividad para los juveniles del club. Y para eso, parece ser clave que el encargado de tomar decisiones sea un entrenador que también viene “desde abajo”.

Leo Fernández conoce el material que viene pidiendo pista desde atrás y sabe cuándo estará listo para la acción. Ya en sus primeros partidos oficiales y en los ensayos de pretemporada, por ahora a cuentagotas, empiezan a anotarse los chicos que tendrán mayor espacio.

En tanto, el karma canalla, otra vez, parece estar en la zaga central.  No se pudieron consolidar los juveniles y la mayoría de los que arribaron en esa zona, no rindieron. Un reciente informe de rosarionuestro.com grafica y describe con claridad este problema, destacando que vinieron 11 defensores centrales en los últimos 7 mercados de pases. Ahora, sólo con Tobio y el improvisado Martínez como titulares, arribó el desconocido Cabezas para ser primera alternativa, mientras que el juvenil Recalde quedó relegado.

Se armaron como pudieron y con lo que encontraron. El brillo y los millones de Capital Federal opacaron a un ya deslucido mercado rosarino. Dentro de este contexto, otra vez y como siempre, las inferiores tendrán su oportunidad de demostrar que son un recurso válido y no la última opción.

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