OPINIÓN

Bud Sex… ¡yo no soy gay! ¿Y usted?

jueves 4 de octubre, 2018

“Sexo entre hombres heterosexuales sólo por placer”, “sexo entre colegas”. Por estos días circuló en los medios y las redes la noticia sobre la supuesta “nueva tendencia” sexual entre varones. En primer lugar, relativicemos lo de nueva tendencia. Desde tiempos inmemoriales existen, si se quiere pensarlo de esta manera, los “desahogos” sexuales entre personas del mismo género con orientación predominantemente heterosexual, pero que al verse en circunstancias limitadas para el ejercicio de actividad sexual, optan por satisfacer sus impulsos con personas del mismo género aun cuando no sea lo que prefieren.

La sexología conoce y ha denominado esta tendencia como bisexualidad situacional. Dentro de la bisexualidad pueden reconocerse  diversas formas.

Bisexualidad:

  • Del latino (varones que se vinculan con otros varones pero sólo en un rol “activo”)
  • Ritual (episodios de interacción con el mismo género asociados exclusivamente a ritos sociales de iniciación, etcétera)
  • Situacional (interacción entre personas del mismo género que emerge de circunstancias restrictivas, experimentadas generalmente por presos y seminaristas)
  • Experimental (fundamentalmente en la adolescencia, son encuentros homosexuales aislados en personas de orientación heterosexual, con fines exploratorios)
  • Técnica (noción controvertida en la que se considera a alguien que se vincula con una persona travesti, “técnicamente” está teniendo un encuentro homosexual, la controversia reside en enfocar la mirada en el sexo biológico y no en la expresión de rol de género de la persona travestida)
  • Pura (es la orientación en la cual una persona se siente atraída sexo afectivamente de igual manera por personas de ambos géneros. Más allá de la bisexualidad pura, se sitúa la Pansexualidad en la cual la orientación no se restringe al código binario de varones y mujeres, sino que implica la atracción por una persona independientemente de su identidad de género)

Ahora, en este afán por clasificar  y rotular todo, lo novedoso parece ser que tal “desahogo” no parece responder a circunstancias en las que se vea restringido el acceso a otras opciones, sino más bien, tiene todo el aspecto de ser una manera de negar la bisexualidad, al mismo tiempo que reafirmar la heterosexualidad casi con una actitud homofóbica manifiesta.

¡No soy gay!

Esta cuestión recurrente de dejar claro que no son gay aunque disfruten del sexo entre varones en este caso, es una graciosa paradoja, que sólo puede justificarse al considerar que se suele utilizar el término gay o lesbiana refiriéndose no sólo a una orientación sexual sino a una identidad social, que refleja el sentimiento de un sujeto a pertenecer a un grupo social determinado. En ese sentido, podemos decir que estos varones prevalentemente heterosexuales que tienen prácticas sexuales con otros varones, claramente no se identifican con el término gay. Pero eso no quita que exista un dejo de heterosexismo en el énfasis por diferenciarse de gays o bisexuales, en tanto denotan la creencia de que la relación heterosexual es superior a todas las demás.

Ya en 1948 Alfred Kinsey dejó claro que la mayor parte de la población no se encuentra en los extremos puros de hétero u homosexualidad, sino que la mayoría se sitúa en diversos grados en el amplio espectro que queda en medio, prevalentemente entre la heterosexualidad pura y la bisexualidad.

Escala de evaluación heterosexual-homosexual de Kinsey presentada en La conducta sexual del hombre de Kinsey, Pomeroy y Martin.

0= exclusivamente heterosexual

1= predominantemente heterosexual y fortuitamente homosexual

2= predominantemente heterosexual pero ocasionalmente homosexual

3= tanto heterosexual como homosexual

4= predominantemente homosexual pero ocasionalmente heterosexual

5= predominantemente homosexual y fortuitamente heterosexual

6= exclusivamente homosexual

(Reproducción del gráfico original previa autorización del Instituto Kinsey de investigación de la sexualidad, los roles y la reproducción, S.A.) citada por Francis M. Mondimore[1]

En definitiva, al leer la definición que circula de Bud Sex en tanto “sexo entre hombres heterosexuales sólo por placer”, no puedo más que leer miedos y prejuicios…Entre hombres (machos, no varones) heterosexuales (que quede claro y la bisexualidad no ponga en cuestión la heteronorma que los rige), sólo por placer (¡si hay afecto están en peligro! Además de tener que enfatizar el rasgo transgresor del placer ignorando que de eso se trata todo comportamiento erótico…) Recordemos que la Función Erótica es el ejercicio consciente del placer sexual…Relax!…no importa el género, seamos libres de disfrutar.

[1]Mondimore, F. M. (1998) Una historia natural de la homosexualidad (Jaumá, M. trad.) Paidos. Buenos Aires Pág. 113

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