EN LA ERA POSPANDEMIA

Ante la posibilidad concreta que la vuelta del fútbol sea sin público, Central evalúa jugar de local en Arroyo Seco

Teniendo en cuenta que el costo de abrir el Gigante es mayor, la dirigencia podría plantear esta opción mientras se juegue a puertas cerradas.


Desde hace más de una década, el predio de Arroyo Seco se convirtió en el centro de entrenamiento del plantel profesional de Central, y en algunos casos albergó a la Reserva como así también en muchas menos ocasiones prácticas de la cuarta o quinta división de AFA.

En junio de 2008, bajo la conducción de Horacio Usandizaga, la entidad de Arroyito adquirió este complejo de 28 hectáreas situado prácticmanete en el ingreso a la localidad que se encuentra a 30 kilómetros de Rosario. Allí se encuentra el estadio principal, otras tres canchas auxiliares, piletas y kinchos para el uso de los socios, al igual que el hotel que cuenta con importantes comodidades y 17 habitaciones.

Puntualmente, la referencia a este predio es porque la dirigencia canalla evalúa utilizar el estadio, con capacidad para 12 mil espectadores, y que se construyó en base al modelo del Viaducto de Arsenal de Sarandí, para que el primer equipo dispute sus partidos de local cuando vuelva el fútbol tras la pandemia.

Esto refiere a que es casi un hecho que cuando la pelota pueda rodar nuevamente en las canchas argentinas, con viento a favor en octubre o septiembre, será sin público al menos hasta fin de año. Abrir el Gigante de Arroyito para un compromiso de esa naturaleza genera un costo mucho más elevado que hacerlo en Arroyo Seco.

La intención es culminar la actual Copa Supelriga, que solo tuvo una primera fecha disputada en la cual Central perdió 3-1 como local ante Colón. Como anfitrión, en este certamen, le quedan los compromisos frente a Defensa y Justicia, Lanús, Estudiantes, Argentinos y Atlético Tucumán.

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Paladini flotante