La disputa en los barrios rosarinos

Alan y Chipi: amor, narco y homicidio

El relato de un testigo incrimina a la pareja.

Redacción Rosario Nuestro

viernes 26 de enero, 2018

Ayer Alan Funes y su compañera Jorgelina “Chipi” S. fueron acusados por las fiscales Georgina Pairola y Gisela Paolicelli de integrar una asociación ilícita organizada para manejar gran parte de la zona sur de la ciudad para, entre otros ilícitos, vender droga. Pero a su vez las investigadoras suponen que la pareja asesinó a Marcela Díaz el pasado domingo 14. Por ello ventiló ante el Juez Nuñez Cartelle parte de las pruebas que recolectaron para sostener esa teoría.

Armas para mi novia

Alan Funes estuvo preso en el Irar por el homicidio de Eugenio “Pupi” Solano. Desde allí solía hablar por celular con su hermano “Lamparita” —que hoy está detenido, sospechado por un homicidio—. Ese teléfono fue pinchado por el Ministerio Público de la Acusación y a partir de esas escuchas los investigadores obtuvieron jugosos detalles de la organización interna del Clan Funes.

Los pesquisas suponen que Alan se ocupaba de abastecer de armamento a la banda y ponía particular énfasis en que su pareja Chipi S. siempre cuente con pistolas y municiones para administras “su pasillo”.

Las filtraciones telefónicas le permitieron a las investigadoras asentar la idea de que la muchacha tiene mucha destreza en el manejo de armas de fuego. Pero los testimonios de Nahuel, el novio de Marcela Diaz, las llevó a pensar que la chica puede disparar con sangre fría.

Junto a la par

El domingo 14 de enero Marcela Díaz estaba sola en su casa. Nahuel la llamó por teléfono y le dijo que se quede en el lugar, porque corría mucho peligro si salía a la calle sin protección. En el último mes había sobrevivido a varios ataques armados y su suerte se iba agotando.

Nahuel subió a su moto y se dirigió hasta la casa de Pasaje Lejarza al 5600, para buscar a su pareja. Ella le tenía preparada una sorpresa.

Cuando el muchacho llegó al punto de encuentro Marcela le dijo que estaba embarazada, que iba a ser papá. Tal vez por eso momentos después el muchacho hizo lo que hizo.

Cuando los futuros padres salieron a la calle y se preparaban para subir a al vehículo de Nahuél, una camioneta Volkswagen Suran color gris se les apareció en lugar. Ellos ya se imaginaban quienes eran los tripulantes del coche.  Según el testimonio del novio de Marcela, por la puerta del acompañante bajó Alan Funes empuñando un arma de fuego. Él corrió, se puso delante de su pareja y recibió las primeras balas, que se le incrustaron en las piernas y los brazos.

En medio del shock tuvo una instancia de lucidez y simuló estar muerto, para que el pistolero no le vuelva a disparar. Mientras caía al piso pudo ver la secuencia. Siempre de acuerdo al relato realizado por el muchacho herido, Marcela corrió por calle Lejarza y por un momento logró escapar de la mira del arma de Alan. Pero de la Suran bajó Chipi y le gatilló un par de tiros que cortaron su huida. Díaz cayó al piso y detrás de ella fue la pareja del Volkswagen. Juntos se pusieron al lado de la mujer y le dispararon, desde muy corta distancia. La embarazada murió en el acto, ante la mirada de su novio, quien desde el piso contuvo sus gritos hasta que los verdugos huyeron de la escena del crimen.

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