opinión

A casa


Con una actitud severa, el Presidente Alberto Fernández anunció la cuarentena obligatoria para todos los argentinos. Hay actividades exceptuadas, pero la idea es ir a fondo con las medidas antes de que se haga irreversible el nivel de contagio. Los infectados por coronavirus ya superaron el centenar y es momento de aplicar medidas para no saturar a los sistemas de salud.

En el anuncio desde Olivos, con Omar Perotti y Horacio Rodríguez Larreta de un lado y Áxel Kicillof y Gerardo Morales del otro, gobernadores y jefe de Gobierno porteño, el primer mandatario nacional dijo que las fuerzas federales y provinciales estarán controlando las calles para evitar la circulación de personas que no tengan justificación y aclaró que se les caerá con todo el peso de la ley. Un cambio rotundo en la manera de comunicar después de un mensaje dubitativo del pasado domingo por la noche.

A partir de los anuncios, se espera que los que aún no tomaron conciencia de lo que está pasando en el mundo entero entren en razón y se queden en sus casa. Y si no lo cumplen, se las verán con la justicia a corto plazo. No hubo pedido de favores, ni mensajes contradictorios. Todos adentro, menos algunos especificados en el Decreto de Necesidad y Urgencia emitido por la Casa Rosada.

Aún hoy, con todas las cosas que se dijeron y dijimos desde los medios de comunicación, había personas haciendo actividad física en grupo, otros yendo a bares a tomar su café con sus amigos, tantos otros haciendo colas interminables en supermercados y los bancos de la ciudad. Atónitos, quienes estamos aislados por la responsabilidad propia y en solidaridad con otros de nuestro seno íntimo, vemos semejante contradicción en distintos sectores de la sociedad civil.

Es por eso que gobernadores y el Presidente decidieron extremar las medidas. Por los incrédulos, por los imbéciles, y por aquellos que creen que es una mega conspiración de vaya a saber uno quién. Pero lo cierto es que lo que se espera es achatar la curva. ¿Qué es eso? Que mañana haya los mismos contagiados que hoy, y que pasado mañana sean los mismos que los de mañana. Y así poder sostener la atención a los enfermos mientras otros se van curando.

Va a haber supermercados, farmacias, ferreterías, veterinarias y comercios de proximidad –almacenes, carnicerías, kioscos-. No se asuste, no salgan corriendo. Va a haber abastecimiento y vas a poder ir a hacer tus compras. No saturen las cosas, ni se desesperen por stockearse demás. El 1° de abril, si todo sale bien, vamos a estar retomando las actividades con normalidad.

Las excepciones son aquellas que sirven para el funcionamiento normal de una comunidad. Alimentos, estaciones de servicio, recolección de residuos, transporte de carga, cajeros automáticos, prensa. Hay que entender el rol social que cumplen estos sectores, y poder entender de qué se trata lo que estamos viviendo.

El aplauso para los médicos que ocurrió a las 21 de anoche tiene que interpelarnos a todos, por aquellos trabajadores que se desviven para que otros vivan. Y es por eso que tenemos que ser más solidarios que nunca con el prójimo, con el vecino, con nuestros familiares, con nuestros amigos. Hay que pensar, por un rato, nada más, en lo colectivo y pelearla todos juntos.

Los gobiernos locales, a cargo de Pablo Javkin y de Omar Perotti, se han puesto en concordancia con los mensajes del gobierno nacional y han demostrado que las diferencias político partidarias tienen que quedar al margen en situaciones sanitarias y de crisis. Ejemplos a seguir para otros ejes de gestión a futuro.

De esta salimos todos juntos, o no salimos. Y hay que estar más unidos que nunca para entender que el otro es un par, y que no somos inmunes a que nos toque a nosotros. A bancar 12 días, para no pasarla mal mucho tiempo más.