vida sana

6 verdades sobre los trastornos alimentarios


Studio shot of hungry woman with sandwich. Caucasian girl eats hamburger with pleasure.

 

  • No son un capricho. Son patologías neuropsicobiológicas. Hay factores neurobiológicos, biológicos y culturales que hacen que se desarrolle. La persona busca de manera inconsciente calmar su dolor con conductas alteradas con la comida.
  • No lo desarrolla quien quiere sino quien puede. No cualquiera desarrolla un trastorno alimentario. Deben darse varios factores para que eso suceda; debe haber una estructura cerebral determinada al igual que el tipo de personalidad. A eso se le suma su historia de vida, su autoestima y la sociedad en la que vivimos.
  • No todas las personas que los sufren son delgadas. Cualquier persona que veamos puede estar padeciéndolo sin necesidad de estar en un peso bajo.
  • Quien lo padece no es feliz. La persona que padece un trastorno de alimentación ve la comida como una amenaza.
  • A veces hay comorbilidades. Muchas veces existen otras patologías psiquiátricas que hacen que el trastorno alimentario se desarrolle. Entre ellas puede haber depresión, trastornos de ansiedad, personalidad, etc. En estos casos debe tratarse esta patología y evaluar por qué se produce el trastorno alimentario.
  • La recuperación es posible. Es fundamental tratarlo con un equipo especialista y pedir ayuda. Es posible recuperarse y tener buena relación con la comida y el cuerpo.

Cuando no se puede parar de comer

La licenciada explica también que muchas personas no pueden parar de comer debido a varios factores:

Alexitimia: es la incapacidad de reconocer y expresar emociones, por lo tanto, las tapan y anestesian comiendo. En pocas palabras, se comen las emociones.

Serotonina: cuando este neurotransmisor está bajo la persona busca comida para canalizar las emociones y sentirse mejor en ese momento.

Corteza prefrontal hipofuncionante. Cuando no funciona correctamente tenemos menos inhibición y nos cuesta más decidir.

Bajos niveles de dopamina cerebral. Es la sensación de que nunca alcanza y se necesita más comida para sentir placer.

Resistencia a la leptina. Es la hormona de la saciedad generada por el tejido graso.

Restricción alimentaria. La dieta restrictiva genera descontrol alimentario.

Mala calidad de sueño. La mala calidad de sueño sostenida en el tiempo hace que nuestro cuerpo empiece a pedirnos más comida durante el dia.

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