5 razones por las que comemos de más

Aburrimiento, estrés, angustia o ansiedad son algunos de los motivos más usuales por los que nos pasamos con los alimentos. Cómo manejarse en cada uno de los casos.

Por Gimena Rubolino

viernes 16 de noviembre, 2018

Especialistas en nutrición reconocen que la señal que se envía desde el estómago hasta el cerebro para avisar que hemos comido suficiente y que debemos terminar de comer, demora varios minutos en llegar. Por eso, en la mayoría de los casos, cuando empezamos a sentir saciedad ya hemos comido mucho más de lo que deberíamos.

Muchas veces sabemos exactamente cuando tenemos que terminar de comer pero nos cuesta moderar la porción.

A continuación, los motivos más comunes por los que “comemos de más”:

  1. “Tenía mucha hambre”: para evitar llegar con un hambre desmedida a una comida es importante respetar las cuatro principales: desayuno, almuerzo, merienda, cena y realizar alguna colación entre las comidas si se tiene hambre. Las cuatro comidas deben ser equilibradas y ricas en nutrientes.
  2. “Estaba aburrido”: la licenciada Estefanía Beltrami sostiene que es un problema comer porque no se tiene nada que hacer y que es fundamental buscar actividades para ocupar el tiempo libre.
  3. “Comí de más porque estaba estresado”: actividades relajantes como yoga pueden ayudar a canalizar este estado de ánimo y evitar descargarse con la comida.
  4. “Me sentía mal anímicamente”: en estos casos es importante buscar ayuda de un profesional para empezar una terapia que permita descubrir que es lo que nos está angustiando o haciendo sentir mal pero la comida no va a solucionar el problema, sino empeorarlo.
  5. “Comí de más porque estaba rico”: en algunas oportunidades nos resulta difícil moderar la porción porque lo que estamos comiendo nos gusta demasiado. Para solucionarlo, la licenciada Beltrami afirma que podemos tomar distintas medidas. Una forma es servirse una porción y guardar el resto; la segunda es comprar packs individuales cuando tengamos ganas de comer algún alimento con el cual nos cuesta controlarnos. La tercera es compartirlo con otras personas, de esta forma evitaremos comerlo todo solo nosotros.

Muchas veces nos cuesta tanto moderar las porciones porque la comida es un premio a corto plazo, mientras que bajar de peso es un premio a largo plazo. Como queremos todo de forma inmediata preferimos la primera opción antes que la segunda, aunque nos aleje de nuestro objetivo. Por eso, es muy importante que tratemos de visualizarnos a futuro y pensar de qué forma nos gustaría vernos y sentirnos dentro de unos años”, concluye la licenciada.

 

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